Historia del mundo

Haradán a través del prisma de los milenios

Los desiertos se han tornado en tempestuosos mares y han vuelto a convertirse en abrasadores desiertos en el tiempo transcurrido desde que emergieran en las extensiones de Haradán dos grandes poderes: los devoradores, que llegaron al mundo desde otra realidad y son la encarnación de la oscuridad y la crueldad; y las armaduras Juggernaut, un don de los dioses a los habitantes del mundo. La llama de la destrucción que arde en los corazones de los devoradores los espolea para lograr su único objetivo: destruir toda la vida y arrasar Haradán. Lo único capaz de prestar resistencia a estos monstruos son las armaduras vivas, forjadas de metal celestial Juggernaut en las fraguas más allá de las nubes para fundirse con sus dueños en una sola entidad de increíble poder.
 

Durante milenios las armaduras Juggernaut pasaron de mano a mano y convirtieron a los habitantes de Haradán en guerreros invencibles cuyos cuerpos recubiertos de metal se interpusieron en el camino de los devoradores que osaban infiltrarse a través de brechas en el tejido del mundo. Así era todo mientras los Arkones poseyeron las armaduras Juggernaut. Sin embargo, esta pequeña tribu no solo utilizó el poder de las armaduras para defender las fronteras del mundo, sino también para esclavizar a la civilización humana que había comenzado a desarrollarse en las tierras de Haradán. Los Arkones no revelaron el secreto de Juggernaut a los humanos e hicieron pasar la armadura celestial por su propio exterior, haciéndoles creer a los humanos que eran superseres metálicos descendidos de los cielos.

Los Arkones se convirtieron en la autoridad máxima para los humanos y los gobernaron durante innumerables siglos como dioses modernos con la ayuda de la Cohorte de Acero, una aristocracia militar que hacía todo lo posible para asemejarse a sus protectores, incluso intentando copiar sus cuerpos y voluntades de «acero». El hecho de que los guerreros dela Cohorte recibieron riquezas y poder sin límites era una gran fuente de descontento, pero nadie podía oponerse a ellos abiertamente. Sin embargo, la venda de la ignorancia finalmente cayó y los humanos descubrieron la existencia de las armaduras Juggernaut, lo que supuso la caída de los corruptos Arkones. Desgraciadamente, los siglos de servidumbre a los falsos dioses habían malquistado a los humanos en dos facciones separadas por un abismo de odio sin fondo.

Tras derrocar a sus antiguos protectores, los rebeldes pudieron oponerse abiertamente a los oficiales de la Cohorte de Acero y recordarles afrentas pasadas. Pero esta antigua enemistad no era el único motivo de conflicto: los miembros de la Cohorte y sus enemigos de la Liga Libre, que se formó durante la revuelta contra los Arkones, tienen visiones diametralmente opuestas del futuro de la humanidad.

El líder de la Liga, Kraen Layten, considera que la caída de los Arkones s una oportunidad para construir un nuevo mundo basado en los principios de la justicia y la libertad, un mundo sin dictadores o aristócratas en el que cada cual puede elegir su propio camino. Con tal de convertir su sueño en realidad incluso le declaró la guerra a su propio hermano: Arq Layten, el líder de la Cohorte de Acero.

Arq también lucha para darle a la humanidad un futuro mejor, pero está convencido de que las ideas de su hermano no son más que una utopía y solo traerían el caos y la destrucción en las garras de los devoradores. Ha jurado evitar que la Liga Libre llegue al poder. Arq cree que el mundo debe estar gobernado por los aristócratas de la Cohorte de Acero y sus seguidores. Solo así será posible crear un estado fuerte en el que reinen el orden y la disciplina. Un estado capaz de resistir los embates de los devoradores.

Las llamas del odio mutuo se avivaron hasta acabar engullendo el mundo de Haradán en el infierno de la guerra civil. Protegidos por las armaduras Juggernaut que arrebataron a los Arkones, la «Liga Libre» y la «Cohorte de Acero» luchan a muerte. La vuelta atrás no es posible; el mundo está condenado a convertirse en la arena de la mayor batalla por existir hasta que una de las partes sufra la derrota definitiva. Los constantes ataques de los devoradores hacen la situación incluso aún más peligrosa. Los monstruos se aprovechan de las luchas intestinas para arremeter contra las retaguardias de ambos bandos. En estas circunstancias, el único refugio contra el conflicto universal para aquellos que desean fervientemente un poco de paz y seguridad en la isla de Radway. En este lugar, Laea la Bondadosa, la hermana de los enemigos Kraen y Arq, se ha asentado con sus seguidores para evitar tener que elegir un bando en el conflicto.

La guerra implacable supone la destrucción de algunos y la gloria de otros. Es la hora de los héroes de verdad, que solo nacen en los conflictos más feroces, en el fragor de la batalla, con una espada sangrienta en la mano y llamas abrasadoras en los ojos. ¡Si tú eres uno de ellos, dirígete presto a la tierra de Haradán, pues allí te espera la aventura! Elige uno de los bandos contrarios, cíñete la victoriosa armadura Juggernaut y, ¿quién sabe? ¡Quizás estás destinado a inclinar la balanza a favor de uno de los bandos y determinar así el futuro de todo Haradán!