Emperador Arq

Arq el Despiadado

Cuando Arq pronuncia un discurso en una reunión de oficiales de la Cohorte de Acero, su audiencia tiembla: algunos en éxtasis, otros de terror. Pero nadie se queda indiferente ante su majestuoso a la par que atemorizador semblante. Este hombre se ha puesto sobre los hombros una carga gigantesca: superar rebeliones y luchas fratricidas para guiar a su gente a un futuro mejor

Las convicciones de Arq son tan sólidas como las Montañas del Equilibrio. Arq era un gran seguidor de las tradiciones imperiales y siguió fiel a dichas tradiciones incluso tras la caída de los Arkones, ante quienes se había arrodillado en el pasado. Los Arkones habían desaparecido, pero en el cruel mundo de Haradán seguía habiendo gente que tenía que sobrevivir, y eso es lo más importante para él. Para Arq el único camino a la salvación es la construcción de una sociedad conservadora y militarizada bajo el gobierno de los oficiales de la Cohorte de Acero, quienes pueden rechazar los ataques de los despedazadores, que cada día se adentran más en los territorios humanos. Desea crear esta sociedad y está dispuesto a sacrificar su propia vida y la de los demás para alcanzar su objetivo.

Arq es un audaz guerrero que aprovecha todas las oportunidades que le otorga su Juggernaut para derrotar al enemigo con maestría y dejar montañas de cadáveres destrozados a su paso. En las batallas decisivas atraviesa las defensas enemigas para lleva a la Cohorte de Acero a la victoria. Cuando es necesario de hacer trabajar la cabeza en vez de la espada, se convierte en un estratega sabio y previsor, capaz de calcular movimientos con gran antelación y de sorprender hasta a los comandantes más experimentados con su perspicacia.

Esta sorprendente persona siempre tiene control sobre si mismo, nunca alza la voz, ni siquiera en los momentos más tensos y sus ojos grises como el acero penetran en aquellos con los que habla haciéndolos temblar de temor. Y con razón, pues Arq es uno de los dirigentes más crueles e impasibles que Haradán ha conocido. Por sus convicciones el líder de la «Cohorte de Acero» es capaz de todo, incluso de acabar con toda oposición con acero y fuego.

Para Arq, cualquier método es válido para conseguir su objetivo: la victoria sobre la Liga Libre y los devoradores. Frío y astuto, todo lo que hace lo hace por el futuro de la humanidad. En nombre de un futuro mejor se ha hecho a las armas contra su hermano, el líder de la facción enemiga. Está tan convencido de que las acciones e ideas de Kraen supondrán la destrucción de Haradán que está dispuesto a atravesar el pecho de su hermano con tal de lograr su objetivo.

Se dice que Arq no tiene corazón, pero el mundo no conoce su interior. ¿Ha sido capaz de soportar la guerra contra su propio hermano y la traición de los Arkones, a los que veneró durante su infancia? ¡Quién sabe qué sufrimiento se esconde bajo su apariencia tranquila! ¿En qué pensará el impasible guerrero cuando fija su mirada pensativa en la brumosa lejanía?