Laea la Bondadosa Laea Layten, hija de una de las familias aristocráticas más poderosas del orden militar, pasó su infancia en lujosos palacios bajo el amparo de los gobernantes Arkones y rodeada de atentos sirvientes y tutores. Su inteligencia y belleza asombraron a su entorno desde muy temprana edad. En cuanto aprendió a leer se sumergió en una Historia del Imperio de varios volúmenes. Debido a su gran sensibilidad, le afectó en gran manera el sufrimiento que habían tenido que soportar sus antepasados, sus incontables luchas intestinas y las tragedias causadas por los devoradores. Cada mención a muertes sucedidas tanto en el pasado como en el presente hacían sufrir a su compasivo corazón. La pequeña Lea odiaba la guerra y la fuerza y soñaba con liberar el mundo de todo mal. Cuando creció, pasó largas temporadas con el conocido profeta Staron, capaz de predecir muchos ataques de los devoradores. Su tutor le enseñó el arte de contactar con el mundo de los espíritus y de lanzar hechizos.  La confiada joven se sintió asolada cuando se enteró de que los Arkones no eran deidades, sino simples embaucadores en una armadura celestial. No quiso escuchar a sus hermanos Arq y Kraen cuando se embarcaron precipitadamente en n lucha política. Ambos deseaban tener a su hermana en su bando. Ella, sin embargo, se hizo con una armadura Juggernaut, abandonó el palacio durante un largo periodo y arriesgó su vida para luchar contra los devoradores en lejanos frentes. Cuando el conflicto entre la Liga Libre y la Cohorte de Acero se convirtió en una guerra civil y sus hermanos solo pensaban en matarse entre ellos, Laea comprendió que no podría soportar esa enemistad sin sentido que causaba sufrimiento diariamente a miles de personas. Tras declarar que la sociedad en la que vivía estaba tan enferma que no había salvación posible, decidió que solo auxiliaría a aquellos que deseaban ser auxiliados y abandonó el continente. Junto con el sabio Staron y sus seguidores más cercanos, Laea se dirigió a la lejana isla de Radway, que siempre había estado aislada de los acontecimientos centrales en el continente. Laea se dispuso a construir su pequeño reino en el mar, un lugar en el que no había desacuerdos ni disputas y en el que solo organizaban unidades para proteger la isla de los ataques de los temibles devoradores. Su proyecto fructificó poco a poco y Branendal, la capital de Radway, se convirtió en un símbolo de estabilidad, paz y tranquilidad. Con la ayuda de los conocimientos de Staron el mago, se construyó una barrera mágica alrededor de la isla que los engendros del mal eran incapaces de penetrar. Gracias a su reputación de ser hospitalaria y estar bien defendida, Radway se convirtió en un pacífico centro de comercio. Pero, por supuesto, no todo el mundo está hecho para la vida tranquila y monótona de Radway. Los originarios de la isla con sed de gloria y aventuras se apresuraron a abandonar los pacíficos dominios de Laea. El camino de los héroes de verdad lleva al continente, donde se celebran grandes batallas y se decidirá el futuro de nuestro mundo. |